Blog, Viajes

España on the road 2017

Video en mi canal YT

Estaría bueno intentar hacer las vacaciones en moto!

Creo que Mariano no hubiese ninguna expectativa en una mia respuesta afirmativa, y en vez se estaba equivocando. En ese momento mi miente inconsciente ya había sacado el mapa de España y, para evita equívocos, mi respuesta fue:

Por qué no? Estaría bueno hacer un tour de España y hasta de Portugal también!

La idea inicial era la de tomar un barco para ir a España e después girar en moto concluyendo el viaje en otro puerto para volver; pero, descubrí que el único puerto ibérico adonde transitan los barcos desde/por Genova es Barcelona y tuve que cambiar los planes. Así que empezamos empecé a desarrollar el itinerario. (Sí, EMPECÉ, porqué a Mariano no le gusta tener spoiler, en cambio yo quiero juntar todas las informaciones antes de partir para optimizar el tiempo y vivir la experiencia de la mejor manera posible – apunte importante-)

Miré por un rato la península ibérica en Google Maps trazando lineas imaginaria antes de empezar. En seguida tuve que descartar Portugal; con menos de 2 semanas a disposición habría sido demasiado duro por ser el primer viaje en moto, también porqué nuestra salida era lunes, día adonde no había ningún barco.

Así que, después de muchas horas de planificación y con las 3 alforjas de la moto listas, el 5 de junio 2017 salimos de casa con destino Arles, en Provenza (530km). Llegados a Monginevro dejamos el autopista para aventurarnos entre las montañas y los pueblitos franceses, que nos regalaron paisajes sugestivos.

Cuando llegamos en Arles decidimos de no hacernos agobiar por el cansancio y fuimos al centro para pasear y buscar un lugar por cenar. Pero, lamentablemente, ese día era lunes de Pentecostés, día festivo en Francia (cosa que descubrí después de ver todo cerrado). La ciudad era casi desierta, las pocas caras que se veían por la calle no parecían muy reconfortantes y el único lugar que encontramos abierto era un discutible restaurante italiano.

Langlois

El día después pasamos por el puente de Langlois, famoso por algunas pinturas de Van Gogh, y retomamos nuestro viaje hacia España, más precisamente hacia per San Sebastián (700 km). La etapa intermedia prevista por ese día era Carcassonne, ciudadela fortaleza, y llegamos allá a través de calles secundarias que atraviesan pintorescos pueblitos en medio de los campos.  Nos paramos justo el tiempo de visitar la fortaleza y de tomar algunas fotos porqué nos todavía nos esperaban muchas horas en moto antes de llegar a los Países Vascos. Fue un viaje bastante pesado porqué pasamos por un autopista en la nada, pero a la noche llegamos a destinación al final!

Él: Nooo!! No está mas la GoPro pegada en la moto! Creo que la tomó algo que hizo romper el soporte.

Yo: como puede ser?? – momento de reflexión – ay, ahora entiendo lo que fue ese ruido raro que escuché hace unas horas!

El establecimiento era una empresa que se dedica al turismo rural, encima de una colina, la habitación era enorme y acogedora y el personal muy amable.  Nos hicimos recomendar un lugar cercano que todavía fuese abierto para comer y nos pusimos en marcha porqué no podía más de estar sentada en la moto. Estaba empezando a bajar la noche y solamente en ese momento nos enteramos de que la calle estaba poco iluminada y que el lugar se encontraba cerca de un barrio industrial. Después de unos veintes minutos llegamos al pub.

Tienen presente cuando en una película alguien entra en un lugar y todos se dan vuelta para mirarlo? Bueno, esa fue nuestra sensación al entrar. Además tanto la camarera como la chica a la barra fueron muy groseras con nosotros. Lo único que nos hizo desistir de darnos vuelta y ir fue el hambre y el no saber si había otro lugar ahí cerca.

Volviendo, con la barriga llena, empecé a enterarme de verdad de cuanto el alojamiento estaba en un lugar aislado. Eramos las únicas personas en esa zona y, a los pies de la colina, descubrimos que habríamos tenido que llegar hasta la cime en la oscuridad completa. No teníamos elección, saqué la linterna del celular y ya, intentando de alejar todas las ansias que me estaban asaltando.

A la mañana hicimos un buen desayuno y la dueña nos ofreció un yogur de cabra hecho por ella misma. Visitamos a los animales que tenían, nos subimos de vuelta a la moto y, después de una vuelta por el malecón, fuimos a Bilbao (100km). Allá nos paramos para admirar el Guggenheim y, mientras estábamos paseando en la orilla del río, Mariano llamó un chico que conocía para saber si tenía lugar en su surf house por esa noche. Así que, después del almuerzo, nuestra nueva destinación era la ciudad de Somo (90km).
cof

Digamos que no amo muchos los deportes extremos, así que acepté con mucho gusto de relajarme en la arena mientras Mariano se divertía a surfear. La playa parecía no tener fin y el reflejo del sol que etaba bajando regalaba al mar unos colorados reflejos espejados. Por cierto no imaginábamos de hacer tan tarde dado que la oscuridad se etsaba haciendo esperar! Con pocas probabilidades de encontrar lugares abiertos a esa hora, los chicos de la surf house nos mandaron hacia su bar en el centro. Después de una cerveza y unas tapas, uno de ellos llegó también y nos pegamos a hablar con otras personas a la barra. Eran un grupo de unos cincuenta años, cuyos uno vivía desde hace muchos años en Mexico aún siendo natural de Somo.

Cuando encuentro personas que hablan de buena gana, dejo a mi curiosidad la oportunidad de desatarse y hacer preguntas. Este señor nos contó de ser el dueño de una importante cadena de supermercados mexicanos, nos dijo como se vive allá, de que se ocupan los hijos, de la inseguridad, de las noticias escondidas por los noticieros locales, hicimos comparaciones con Argentina (tierra de Mariano), con España y con Italia. Eran todos entusiasmados con el viajes que estábamos haciendo y les contamos todos los detalles. Al final nos hemos quedados por horas hablando con ellos. Esto es lo que más me encanta de los viajes: conocer personas nuevas y compartir historias.

Unas horas después el despertador empezó a sonar. Instintivamente la habría apagada para darme vuelta y seguir durmiendo pero estaba demasiado emocionada por la idea de ir a Madrid (450km). El paisaje pasó desde las colinas a las Sierras, que recorrimos para gustarnos las curvas españolas, hasta que, después de la enésima curva, el perfil de los palacios de la capital asomó la cabeza al horizonte.

Alcune ore dopo la sveglia ha iniziato a suonare. Istintivamente l’avrei spenta e mi sarei girata per continuare a dormire ma ero troppo emozionata all’idea di andare a Madrid (450km). Il paesaggio è passato dalle colline alle Sierras, che abbiamo percorso per assaporare le curve spagnole, finché, dopo l’ennesima curva, il profilo dei palazzi della capitale ha fatto capolino dall’orizzonte.

El compañero de trabajo madrileño de Mariano, que nos habría alojado en su casa por las siguientes dos noches, nos aconsejó de ir a dar una vuela al parque del Retiro mientras él volvía del trabajo. Una oasis en el medio de la ciudad, que permite de desconectarse de la frenesí del tráfico que corre a toda velocidad afuera de su entrada. Ahí cerca nos encontramos con la Real Academia Española; Mariano estaba fascinado en poder ver la sede de la institución cuya había escuchado mucho hablar a la escuela.

Madrid

El día después, su compañero de trabajo y su novia, nos guiaron al descubrimiento de los lugares principales de la ciudad: el tempio de Debod, la Puerta del Sol y Plaza Mayor, concluyendo por la noche con una enorme picada en el centro de Madrid antes de volver a su casa.

Sábado 10 de junio, cumpleaños de Mariano, nuestra nueva mera era Sevilla (510km). Mientras nos estábamos dejando Madrid atrás, el paisaje estaba cambiando de vuelta para hacer espacio a campos y molinos de viento. Lamentablemente llegamos tarde en la ciudad de Cordova, adonde me hubiese encantado visitar el interior de la Mezquita, una inmensa mezquita convertida en una iglesia católica en los siglos. Un poco decepcionados, muy acalorados y ya hambrientos, nos hicimos arrastrar por el sonido de una guitarra que salía desde un restaurante en un patio y allá, mientras nos gustábamos una rica paella, asistimos a un hermoso espectáculo de flamenco.

En todo eso ya se habían hecho las 22 y nosotros todavía no reservamos ningún alojamiento para dormir en Sevilla, que era a unos 140 km de nuestra posición. Estábamos buscando un lugar que tenía la recepción abierta a esa ora y un aparcamiento privado para poner la moto a un precio accesible. Por fin, después de haber llamado un par de lugares, pudimos encontrar un hotel cerca de nuestra meta.

Por suerte, cerca del hotel había la estación de tren, que nos permitió de llegar cómodamente a Sevilla el día siguiente. La primera sensación bajando del tren fue de ser en una ciudad como muchas que ya habíamos visto, hasta que llegamos a la imponente Plaza de España. cof En ese momento me sacudieron emociones muy poderosas, se me vino la piel de gallina y las lagrimas a los ojos. Recorrimos toda la plaza y paseamos hacia la Torre del Oro, después cruzamos por el puente y volvimos por ir alrededor del Royal Alcázar. Pasamos el resto del día en el inmenso parque de Maria Luisa, a la sombra de las plantas y descubriendo un montón de rinconcitos llenos de sorpresas.

cofVolvimos al hotel muy tarde, justo para dormir antes de subir a la moto de vuelta; destinación Granada (250km). En este caso ya había reservado desde mi casa porqué quería que probemos la experiencia de dormir en una cueva en Guadix (45km de Granada). Después de habernos arreglados y puesto ropa más comoda que el traje de moto (el calor era muy sofocante) fuimos al Alhambra, ya sabiendo que nos habríamos tenido que contentarnos con una vuela parcial sin ver nada de la lindura que esconde. Hay que prenotar las entradas con meses de antelación y la alternativa es de ir muy temprano por la mañana para intentar de acapararse igualmente una entrada, pero no teníamos el tiempo de hacerlo. Nos habría gustado cenar en un restaurante con vistas al Alhambra, así que pusimos Maps y arrancamos; nunca habríamos imaginado que íbamos a terminar por unos senderos sin asfaltar de las áridas colinas que rodean la ciudad, cerrados y tortuoso, hasta que nos dimos cuenta que nos estaba mostrando una itinerario a caso.  Así que nos conformamos con un restaurante en el centro histórico.

Dormir en la cueva no fue exactamente como yo me lo esperaba. Saber de estar acostados en un cuarto clavado adentro de la montaña me dio una incómoda sensación de claustrofobia. Pero el cansancio del viaje fue más fuerte y el sueño tomó la delantera mientras recorría la increíble aventura que estábamos haciendo.

cof Nuevo día, nueva meta: Alicante (300km).

Costeamos una parte de la Sierra Nevada hasta llegar al desierto de Tabernas, adonde nos paramos en el set en el que filmaron varias películas western de Sergio Leone, y vimos una amable obra en el Saloon.

No veía la hora de llegar en Alicante para relajarme en la playa, luego, de repente, vi mi sueño desvanecerse.

Yo: Por qué no paraste a la gasolinera que recién pasamos que la moto ya está en reserva desde hace un buen rato?

Él: no te preocupes, habrán otras acá cerca!

Y fue así que la moto decidió abandonarnos mientras estábamos en embotellamiento a un semáforo rojo, cuesta arriba. Yo bajé volando para ayudar Mariano a empujar la moto hacia la orilla de la calle. Un poco más adelante había un supermercado Aldi, así que empujamos la moto hasta el aparcamiento, adonde me quedé estando en guardia mientras Mariano iba buscando a una gasolinera. Volvió más de una hora después, por suerte con la gasolina. Fuimos directamente al residence que reservamos a la mañana. El piso era enorme: 2 piezas, 2 baños, living y cocina y un gran balcón, adonde nos caimos durmiendo acunados por la brisa después de un día intenso.

Lamentablemente no vimos nada de Alicante porqué Valencia (180km) nos estaba esperando. Antes de salir nos ocurrió la pésima idea de reservar una habitación economica en una ruidosa cuanto poco limpia pensión en una universidad. Con tal de irnos lo más pronto posible, nos pusimos las mallas de baño y nos escapamos a la playa, adonde por fin pudimos bañarnos en el mar y relajarnos. Por la noche fuimos en Plaza de la Virgen y paseamos a lo largo de la costa.

cofEramos listos por nuestra última meta: Barcellona (350km). No solemos volver en una ciudad adonde ya estuvimos porqué nos encanta descubrir siempre lugares nuevos, pero el destino nos volvió a traer allá. Cansados por los días de viaje que teníamos atrás nuestro, descansamos hasta la noche. Fuimos a ver la Sagrada Familia para poder ver toda su hermosura a la noche y después volvimos a comer paella en Plaza de España, en un restaurante adonde ya comimos el año anterior. Después de cenar Mariano insistió para ir al Castillo de Montjuic para ver el panorama pero no era posible llegar a la noche, por lo menos no en moto. Así empezó a volver hacia el MNAC mientras yo estaba puteando porqué estaba cansada y quería ir a dormir.

Paramos delante al museo, encima de la escalinata. Mientras yo estaba concentrada en ajustar el telefono para hacer una linda foto, me dí cuenta de que él desapareció. En ese momento una gaviota se puso a volar delante mio, pánico. Empecé a llamarlo y apareció desde los escalones.

bsh

Nos pusimos a admirar la plaza mientras hablábamos del viaje que hicimos y después llevó la conversación sobre nosotros. Era extrañamente agitado. En un momento vi que en sus manos temblorosas tenía una cajita y, con una voz llena de emociones y los ojos ahumados, testigo una hermosa Plaza de España, me hizo la propuesta más linda y importante de mi vida:

Querés casarte conmigo?Vuoi sposarmi?

Yo no esperaba nada más y por supuesto dije Sí!

Después descubrí que ese anillo fue nuestro compañero de viaje por todo el tiempo y estaba bien escondido en una de las bolsas de la moto.

Viernes 16 de junio, lamentablemente, tuvimos que saludar España para subir al barco hacia Genova, y después volver a casa. La experiencia fue pésima: la pileta estaba vacía y los únicos servicios abiertos eran los restaurantes; el personal, italiano, muy maleducado con los pasajeros.

Llevaré por siempre este viaje en mi corazón porqué Mariano me pidió casamiento y porqué fue nuestra primera vacación en moto. Durante la planificación no pensé de podíamos ser cansados y que habríamos necesitado más tiempo para dar vuelta a las ciudades, igualmente fue una experiencia maravillosa.

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