Blog, Maternidad

Momentos perdidos que nunca van a volver

Por las 3 semanas que fueron desde el día del parto hasta que mi nena salió de la TIN, tuve la sensación de vivir en una burbuja. Nunca lloré tanto en mi vida.

Fue surreal encontrarme en una habitación de hospital sin poderme mover por la cesárea, aliviada de la masa de la panza pero sin una cunita a mi lado.

Me sentí vacía cuando escuchaba lor otros nenes llorar o cuando veía las mamás deambular con las cunitas. Yo también era mamá pero no tenía ninguna cunita de empujar.

Me sentí desplomar la primera vez que vi a mi hija, en la incubadora de la TIN, mientras lloraba en silencio con la herida que tiraba y me hacía muy mal.

Me sentí frustrada cuando yo y mi marido volvimos a casa, en 2, y tuve que sacar del bolso la ropita intacta.

Me sentí impotente cada vez que salía de la terapia intensiva sin saber cuando habría sido la última.

Cuando vuelvo a pensar a esos días siento una sensación que no puedo explicar. Se que me perdí momentos muy importantes que no van a volver nunca, pero a pesar de esto dolor inmenso que sigo teniendo hasta el día de hoy, estoy intentando de hacer todo lo que puedo por ser una buena mamá y disfrutar de cada momento con mi nena.

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