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Compras con nudo en la garganta


Hoy, después de 3 semanas encerrada en casa, salí para ir a hacer las compras y, si no hubiese sido por la necesidad, habría evitado  con mucho gusto. La semana pasada fue mi marido pero los supermercados de nuestro pueblo eran medio vacíos y faltaban las cosas que quería por mi nena en pleno destete, así que fui al supermercado del pueblo cercano, sabiendo que ahí habría encontrado todo.

Fue una experiencia surreal. Por la calle me crucé con un par de autos y, cuando llegué, me puse los guantes, el barbijo, fui a buscar el carrito y me puse a hacer la cola. Mientras esperaba mi turno para entrar, empecé a escuchar una sirena de lejo que se estaba acercando y cuando la vi sentí una sensación de desaliento asaltarme: otra ambulancia, ora vez. Cuando llegó mi turno ya tenía la lista de compras abierta para intentar de no olvidarme nada de lo esencial y para no perder demasiado tiempo pero al final me paró solamente el echo que tenía el carrito completamente lleno, no tenía más espacio para nada. No pude poner las compras en las bolsas cuando llegué a la caja, así que tuve que hacerlo mientras ponía las cosas en el auto. Guardé el carrito, subí al auto y volví a casa.

No sé si fue el cielo gris, el silencio, la sensación de vacío, el intento de evitar los demás para tener la distancia o el ausencia de la mirada atenta de mi nena, pero tuve un nudo en la garganta por todo el tiempo.

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